Del descrédito al nerviosismo, los venezolanos evitan las calles tras ataques de EE.UU.
Entre la incredulidad y el temor a posibles nuevos ataques, los venezolanos despertaron con la noticia que hasta hace poco parecía imposible: la captura y salida de Venezuela del presidente Nicolás Maduro, anunciada por Donald Trump.
“Eso es mentira”, dijo por la mañana un portero en Caracas, al escuchar las primeras versiones de lo sucedido. El descrédito reinaba entre quienes no escucharon los estruendos de madrugada en la capital, que algunos confundieron con la pirotecnia de las fiestas de Año Nuevo, hasta que las propias figuras de la cúpula chavista confirmaron el operativo estadounidense. El pedido de prueba de vida por parte de la vicepresidenta Delcy Rodríguez señalaba que, en ese momento, desconocían el paradero de Maduro.
Horas después, Trump dijo en una entrevista con Fox News que Maduro y su esposa, Cilia Flores, estaban a bordo del USS Iwo Jima rumbo a Nueva York. “Los helicópteros los sacaron y viajaron en ellos en un agradable vuelo”, declaró.
Numerosas calles de Caracas, donde se percibe un olor a pólvora, lucían desoladas en las primeras horas de la jornada. Algunas personas que salían a buscar productos de primera necesidad, como pañales, encontraron que la mayoría de los comercios, incluso los que abrieron el 1 de enero, como farmacias, supermercados o estaciones de combustible, estaban cerrados.
“Veo un clima un poco bélico. El silencio puede pronunciar muchas cosas”, dijo a CNN un transportista del este de Caracas que pidió no ser identificado por temores de seguridad. Según contó, circuló por varios barrios de la ciudad y vio una postal que se repite: negocios que atienden a puertas cerradas, dejando pasar a dos personas a la vez, lo que genera largas filas afuera de los comercios, con gente que busca alimentos y medicinas.
“Todo está relativamente tranquilo, pero puede que sí haya desabastecimiento. Nadie esperaba esto; nos agarraron fuera de base”, comentó.
El silencio no ha sido total. Algunos opositores al Gobierno de Maduro celebraban desde los balcones y ponían música alegre. La situación política impide a muchos críticos salir a las calles por temor a la represión.
Quienes sí salieron muy temprano fueron algunos partidarios del chavismo. Se les veía en las inmediaciones del Palacio de Miraflores manifestando su apoyo a Maduro.
Y mientras en Venezuela la reacción ante la destitución de Maduro ha sido más moderada en el suburbio de Doral, Florida, una ciudad a unos 24 kilómetros al oeste de Miami, que alberga a más inmigrantes venezolanos que cualquier otra ciudad en Estados Unidos, las celebraciones por la captura de Maduro comenzaron en las primeras horas de la madrugada.
Durante todo el día, la reunión improvisada estuvo marcada por el canto del himno nacional de Venezuela, gritos de “¡Libertad!” y lágrimas de alegría corriendo por los rostros de personas que ondeaban banderas venezolanas amarillas, azules y rojas. Algunos llevaban carteles que decían: “Hagan grande a Venezuela otra vez”.
“La justicia se está haciendo para todos los venezolanos que dejamos nuestro país”, dijo Kirvin Suarez a Reuters fuera del restaurante.
Millones de venezolanos han abandonado el país en más de un cuarto de siglo desde que el chavismo se arraigó en el poder. Muchos llegaron a Estados Unidos y otros países en los últimos años, otros dejaron su tierra natal hace más de 20 años. Durante meses, han observado con ansiedad cómo la prolongada confrontación de la Venezuela socialista y rica en petróleo con Estados Unidos se intensificó con el Gobierno de Trump realizando ejercicios militares en el Caribe y ataques aéreos mortales a barcos del país sudamericano.
“Tenemos miedo pero esperanza”, dijo la venezolana-estadounidense Marisela Lara, quien vive en Miami. “Anoche pudo haber sido el principio del fin de una pesadilla de 30 años”.
“Hay demasiada incertidumbre”, dijo Daniel Castillo, un venezolano-estadounidense que vive en la ciudad de Nueva York.
Más allá de las afinidades políticas, persiste una tensión transversal debido a las declaraciones de Trump, quien además de decir que EE.UU. administrará el país por ahora, no descartó nuevas acciones militares en el país.
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Ray Sanchez de CNN contribuyó en este reporte.