Tras la captura de Maduro, la diáspora venezolana rechaza la continuidad del chavismo: “No queremos a Delcy”
Un día después de la captura y detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, el sentir entre los venezolanos que viven fuera del país transita entre la incredulidad, la incertidumbre y una esperanza contenida.
En Madrid, donde vive desde hace un año Jani, de 32 años, la noticia removió recuerdos de una vida marcada por la represión. “Tengo 26 años bajo esto. No conozco otra política que no sea represión”, dijo a CNN. Como ella, miles de venezolanos que salieron forzados del país miran el nuevo escenario con cautela: cayó la figura central del poder chavista, pero el futuro inmediato sigue siendo difuso.
Tras la ausencia de Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma como presidenta interina, lo que fue respaldado este domingo por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, una decisión que parece haber generado exceptisismo y rechazo entre los venezolanos que entrevistó CNN en España, Colombia, Perú y Ecuador.
En España, donde viven cerca de 692.000 venezolanos, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, la figura de Rodríguez no representa un cambio real, sino la continuidad del mismo poder que forzó la migración masiva.
“No queremos que Delcy Rodríguez siga ese mismo mandato por el que tanto hemos luchado. Han sido demasiados años, acabaron con el país”, afirma Jani, que acudió este domingo a una manifestación en la Puerta del Sol en la capital española tras la operación militar de Estados Unidos en Venezuela. “Yo voté por Edmundo González y quiero que sea quien dirija nuestro país”.
Ezequiel García, caraqueño de 28 años, que lleva 15 fuera de Venezuela y recién llegó a España, celebró la detención de Maduro pero aseguró que “mientras no haya una transición adecuada, porque han salido maduro y su esposa pero hay otros dirigentes que todavía no salen y es muy precipitado suponer que eso va a ocurrir… si ocurriera sería bueno, mientras ocurre la transición… no hay una esperanza mayor”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo en una conferencia de prensa tras la captura de Maduro que Rodríguez estaba “dispuesta a hacer lo que creemos necesario” y aseguró que estaban trabajando con Rodríguez pero reconoció que había sido elegida por Maduro.
Para Carmen Oropeza, una activista opositora venezolana que tuvo que buscar refugio en Ecuador luego de las elecciones de 2024 en Venezuela, Rodríguez es “corresponsable” de la crisis que atraviesa Venezuela. Sin embargo, considera que el papel de la vicepresidenta a partir de ahora es únicamente “funcional” hacia la transición.
“En esta etapa del proceso, como se ha planteado, puede cumplir un rol funcional para poder avanzar hacia una transición que sea ordenada y pacífica”, dijo Oropeza.
Blanca, otra venezolana que vive en Perú y asistió este domingo a una concentración pacífica en favor de la transición democrática y la justicia en Parque Miguel de Cervantes, en Lima, expresó un sentimiento distinto: “Me puse muy mal al darme cuenta de eso. No pensé que iban a dejar a esa mujer allí porque es igual que Maduro, son todos iguales”, dijo a CNN desde el Parque Miguel de Cervantes, en Lima.
La permanencia de figuras como Rodríguez, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, alimenta el temor entre los venezolanos que viven en el exterior de que el aparato del chavismo siga intacto.
Wilfred Hernández, de 36 años, quien dejó hace más de una década Yaracuy, un estado ubicado en la región centro-occidental de Venezuela, y se encontraba este domingo en la concentración en Madrid considera ilegítima la designación de Rodríguez por parte del TSJ. “Ese tribunal está manejado por la misma gente que nos ha reprimido durante años. Los Rodríguez nos han hecho mucho daño”, dice en referencia a Jorge Rodríguez, hermano de la vicepresidenta, el presidente de la Asamblea Nacional.
En la frontera colombo-venezolana, la preocupación es similar. En el puente Simón Bolívar en Cúcuta, muchos cruzan para hacer “compras nerviosas”, ante el temor de cierres o nuevas tensiones. Juan Carlos Urbina asegura que las declaraciones de Rodríguez apuntan a un enquistamiento en el poder. “No parece un gobierno temporal. Es como decir ‘quítate tú para ponerme yo’, y eso es lo que no queremos. Queremos un cambio, no esta revolución”, dice a CNN desde el lado colombiano.
En Colombia viven alrededor de 2,8 millones de venezolanos, según datos de Migración Colombia hasta principios de 2024. Esta cifra representa cerca del 5 % de la población total del país y ubica a Colombia como el principal país receptor de migrantes venezolanos en Latinoamérica.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, justificó que Washington centrara sus esfuerzos en la captura de Maduro y no en la de otros altos funcionarios, al considerar inviable una operación de mayor alcance. Sin embargo, sus afirmaciones —en las que sostuvo que los cargos que permanezcan en el poder serán “mucho más obedientes” tras la caída del mandatario— no terminan de convencer a quienes arrastran décadas de promesas incumplidas.
Familiares de presos políticos detenidos en Venezuela que se encontraban el domingo en Cúcucuta protestando temen que, pese a la caída del líder, las estructuras represivas sigan operando. “Tenemos al jefe detenido, pero nuestros familiares siguen presos”, dijo Javier Giraldo, cuyo padre lleva más de cuatro años encarcelado.
La incertidumbre también se refleja en los mensajes que llegan desde Washington respecto al rol de María Corina Machado, quien pasó 11 meses escondida en Venezuela antes de viajar en secreto a Oslo para aceptar su Premio Nobel de la Paz. Mientras Trump cuestionó si cuenta con el respaldo necesario para encabezar el país, Rubio la elogió y reconoció su papel, pero admitió que buena parte de la oposición se encuentra fuera de Venezuela.
“La realidad inmediata es que, desafortunadamente y tristemente, la gran mayoría de la oposición ya no está presente dentro de Venezuela. Tenemos asuntos a corto plazo que deben abordarse de inmediato”, dijo Rubio en el programa Meet the Press de NBC.
“María Corina es una líder que nos ha representado y ha luchado todo este tiempo”, dice Hernández desde Madrid donde vive desde hace un año. “Tiene el apoyo de los que estamos afuera y de los que siguen dentro. Para mí, sí debe estar ahí”, añadió.
Oropeza comparte esa visión: “Yo de verdad no lo veo como un cuestionamiento a su liderazgo. María Corina es la líder indiscutible de este movimiento, eso para mí está fuera de duda”, dijo desde Ecuador donde reside.
“Hoy el régimen sigue siendo violento y no tiene límites. Yo creo que es necesario proteger a María Corina y proteger el proceso. Ella cuenta con un respaldo enorme dentro y fuera de Venezuela y su liderazgo está plenamente reconocido por los venezolanos de bien”, señaló.
Jani recuerda que la oposición se vio obligada a elegir a Edmundo González Urrutia como candidato porque Machado fue inhabilitada. “Tuvimos que elegir a Edmundo porque a María Corina no la dejaban participar”, dice. Estados Unidos y varios gobiernos occidentales reconocen a González, actualmente exiliado en España, como el legítimo ganador de las elecciones del 28 de julio de 2024.
Ezequiel coincide en que debe respetarse ese resultado. “Que se respete la decisión del pueblo venezolano”, insiste. Aunque no planea regresar al país, dice alegrarse de que otros puedan hacerlo si se consolida un cambio. “Si llegase a regresar, sería con entusiasmo para reconstruir lo que por 26 años nos han robado”.
La diáspora venezolana comparte un mismo anhelo: que la caída de Maduro no sea solo un golpe simbólico, sino el inicio de un cambio real tras 26 años de chavismo. “Ya sacamos al primero”, dice Jani. “Después de eso vendrán muchos más”.
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