Los millones y las estrellas van a la MLS, pero México manda en la Concacaf
“Hay cosas que el dinero no puede comprar. Para todo lo demás, existe…”, decía un popular comercial de tarjetas de crédito, y la verdad es que lo mismo se puede decir en el fútbol. Y si no, pregúntenles a los aficionados a la MLS y a la Liga MX, porque a pesar de que cada vez hay más millones y estrellas jugando en la liga estadounidense, cuando se enfrentan en el principal escenario internacional son los clubes mexicanos los que imponen su jerarquía.
No malinterpreten. La MLS ha dado un salto gigante de calidad en el último tiempo. De la mano de jóvenes estrellas de Latinoamérica y pesos pesados del fútbol europeo, el fútbol estadounidense posiblemente subió un par de escalones, pero todavía no logra opacar con claridad a sus vecinos del sur.
La última muestra llegó esta semana, con las semifinales de la Copa de Campeones de la Concacaf (el equivalente a la Champions League de Europa o la Copa Libertadores de Sudamérica), que enfrentaron mano a mano a dos equipos de la Liga MX y dos de la MLS. Y tanto en una como en otra, el resultado fue el mismo: pasó el equipo mexicano, con lo cual el 30 de mayo el título de la Copa de Campeones se quedará en México por decimonovena ocasión en los últimos 20 años.
Los primeros en sellar su clasificación fueron los Tigres de la UANL, que volvieron a vencer al Nashville por el mismo marcador que en la ida: 1-0. El resultado cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que los “Coyotes” solo tienen tres derrotas en lo que va de temporada, dos ante los “Felinos”. Previamente habían sacado de la competencia al Seattle Sounders (por gol de visitante) y al FC Cincinnati (5-4 en el global), otros dos equipos de la MLS.
Del otro lado del cuadro hubo paliza. El Los Angeles FC de Hugo Lloris y Heung-Min Son viajó a México con una mínima ventaja de 2-1 lograda en Estados Unidos, pero por algo los “Diablos Rojos” son bicampeones: en el Nemesio Díez golearon 4 a 0. Antes habían eliminado a Los Angeles Galaxy (global de 7-2) y al San Diego FC (global de 6-3), dos que también juegan en la MLS.
Para colmo, los equipos mexicanos llegaban con una clara desventaja a estos emparejamientos, ya que mientras los de la MLS recién van por un tercio de la temporada regular (con lo cual todavía tienen margen de error para meterse en puestos de playoff), los de la Liga MX están jugando la fase de eliminación directa del Clausura 2026, con lo cual hubo menos posibilidad de rotación y mayor desgaste. Nada de eso pareció importar.
Tigres y Toluca se medirán el 30 de mayo para determinar al nuevo campeón, que por cuarta ocasión consecutiva saldrá de México: Cruz Azul fue en 2025, Pachuca en 2024 y León en 2023. El último título que quedó en manos de un equipo no mexicano fue en 2023, cuando el Seattle Sounders sumó su primera estrella en la competencia. Antes de eso hubo otros 16 títulos que fueron para la Liga MX, con un marcado dominio del Monterrey, el Pachuca y el América.
Es más, solo tres equipos de Estados Unidos lograron imponerse en la cita internacional: D.C. United, LA Galaxy y el mencionado caso del Sounders de Seattle.
Sí, y solo basta con ver lo que pasa en la Leagues Cup, la otra competencia internacional que tiene la Concacaf, y donde se enfrentan solo los clubes de México y Estados Unidos. Allí la historia es distinta, al menos un poco.
Es un torneo joven, con apenas cinco ediciones, con tres títulos para la MLS y dos para la Liga MX. Aunque también es cierto que los estadounidenses tienen muchas comodidades, ya que casi todos los encuentros (y todos los de playoffs) se realizan al norte de la frontera, a un solo partido, con lo cual la ventaja (por diseño, no ganada deportivamente) es claramente para la MLS.
El torneo estadounidense está en crecimiento, eso sin dudas, pero para pegar el salto al plano internacional debe mejorar todavía su competencia interna. Y quizás una liga de 36 partidos más playoffs no sea la mejor opción. Eso en comparación con una Liga MX que juega dos torneos cortos, lo que implica un menor margen de error.
Hay, también es cierto, una presión mayor de los clubes mexicanos por destacar, y eso, a fin de cuentas, acaba por impulsar el espíritu competitivo. Solo basta con mirar el caso de Cruz Azul, que estaba haciendo una buena campaña, pero una racha de nueve partidos sin ganar y la eliminación de la Copa de Campeones acabaron con el ciclo de Nicolás Larcamón. Lo insólito es que se dio justo antes de los playoffs, donde la “Máquina Cementera” está peleando el título.
Métodos para mejorar la competencia hay muchos, pero lo cierto es que la MLS se debe una discusión sobre si le basta con hacer crecer al torneo local o si se decide a asaltar el plano del fútbol continental. Dinero y estrellas le sobran. Pero mientras tanto, en la Concacaf manda la Liga MX.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.