Listas de control, mascarillas y misterio: ¿qué pasó con la alarma por peste en Rusia?
Las autoridades rusas han intentado disipar la preocupación mundial por la muerte de una joven que trabajaba en un laboratorio siberiano contra la peste. Sin embargo, las medidas para aislar a sus contactos e introducir nuevos protocolos de control de enfermedades en hospitales locales han generado inquietud entre quienes temen que no se les esté contando toda la historia.
La mujer era técnica de laboratorio en el Instituto de Investigación contra la Peste de Irkutsk, en el sureste de Rusia. Han surgido interrogantes sobre qué enfermedad contrajo y por qué las autoridades rusas se apresuraron a aislar a sus contactos, mientras restaban importancia a la hipótesis de que hubiera muerto de peste.
CNN supo que un hospital materno local está sometiendo a las pacientes a controles médicos exhaustivos y exigiéndoles que completen cuestionarios sobre síntomas sospechosos relacionados con la “peste” y otras enfermedades infecciosas.
Estados Unidos presentó una solicitud formal de información a Rusia y el presidente Donald Trump dijo que espera hablar con su homólogo, Vladimir Putin, sobre el tema. El Kremlin afirmó el miércoles que no se había programado ninguna llamada entre los dos líderes, pero que podría organizarse si así se solicitara.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, agregó que Moscú había informado a la Organización Mundial de la Salud sobre la muerte de la investigadora de la peste “de acuerdo con la práctica establecida”, pero no aclaró los informes sobre un segundo caso relacionado con el episodio.
A pesar de las garantías de Moscú de que el riesgo es “bajo”, algunos estados de la región implementaron controles de cuarentena en las fronteras.
Esto es lo que sabemos:
Una trabajadora de laboratorio, identificada como Darya Shipilova, de 28 años, fue hospitalizada el 29 de septiembre, según el medio regional independiente Lyudi Baikala.
Se cree que murió a finales de la semana pasada en un hospital de Shelekhov, una localidad situada unos 19 kilómetros al suroeste de Irkutsk. Una amiga suya dijo a CNN que murió el 2 de octubre. La amiga no confirmó ningún otro detalle.
Informes no verificados sugieren que enfermó tras una posible fuga de laboratorio o que contrajo la enfermedad después de viajar a otra región.
Rospotrebnadzor, el organismo ruso de vigilancia sanitaria y protección al consumidor, afirmó que murió de una neumonía de origen “desconocido”. La agencia restó importancia a las sospechas de que su enfermedad estuviera relacionada con su trabajo.
La primera señal de un posible problema surgió el 2 de octubre, cuando el gobernador de Irkutsk, Igor Kobzev, publicó en Telegram que Anna Popova, jefa de Rospotrebnadzor, había convocado una “reunión extraordinaria” por un caso sospechoso de una “infección particularmente peligrosa” en una residente de la región.
Kobzev no mencionó la peste, pero Alexey Tsydenov, jefe de la vecina Buriatia, planteó esa posibilidad al afirmar en un comunicado que la mujer “murió de peste en la región de Irkutsk”. Según informes de medios rusos, su declaración fue editada posteriormente para indicar que ella “posiblemente había muerto de peste”.
No sabemos qué padecía la trabajadora del laboratorio ni cómo contrajo la enfermedad, pero la opaca respuesta rusa ha alimentado las especulaciones.
Ulyana Gavryunina, una bloguera de 29 años de Angarsk, una ciudad de la región de Irkutsk, le dijo a CNN que tuvo que cambiar de hospital de maternidad a las 40 semanas de embarazo, ya que las restricciones de cuarentena recién impuestas impedían que su esposo estuviera con ella durante el parto.
Cuando llegó a una cita programada en el Centro Perinatal de la Ciudad de Irkutsk, no se permitió la entrada a su madre, quien solía acompañarla durante las consultas.
El personal le tomó la temperatura, le pidió que mostrara la lengua y le indicó que usara una mascarilla, se desinfectara las manos y completara dos cuestionarios. Uno de ellos se titulaba “Lista de control ante sospecha de peste, una enfermedad infecciosa altamente peligrosa” e incluía síntomas como fiebre alta y dolor en el pecho.
El personal no mencionó la peste, aseguró, y solo le indicó que había un “nuevo virus” no identificado y que se necesitaban precauciones adicionales para proteger a los bebés.
Dentro del hospital, el ambiente era tranquilo, afirmó Gavryunina. “Todo estaba como siempre”, dijo a CNN. “Todos llevaban mascarillas, eso es todo”.
Su mayor preocupación fue que le dijeran que su esposo ya no podría acompañarla durante el parto, incluso si se sometía a pruebas médicas adicionales.
Para otros residentes, las restricciones en el hospital han impulsado las dudas sobre si las autoridades están siendo transparentes.
“Parece que no nos están contando toda la historia”, comentó una persona que se identificó como residente de Irkutsk debajo de una de las publicaciones de Gavryunina en redes sociales.
“Les están diciendo a todos que no fue peste, sino neumonía. Sin embargo, los hospitales siguen en cuarentena y los médicos de las ambulancias circulan con trajes de protección completos contra el covid”.
Otra residente local, que se identificó únicamente como Ekaterina, dijo que la vida allí continuaba con normalidad.
Dijo a CNN que, aunque algunos de sus conocidos estaban “un poco asustados”, había visto pocos cambios en las calles.
“Todo está como siempre, no hay cambios visibles”, dijo Ekaterina.
El organismo de vigilancia sanitaria de Rusia aseguró a los residentes que la “situación epidemiológica” es estable, pero medios locales informaron que 60 trabajadores del Instituto de Investigación Antipeste de Irkutsk estaban en cuarentena y que varios hospitales estaban sujetos a restricciones.
El Kremlin instó a la población a basarse en las actualizaciones del organismo de vigilancia sanitaria y no en “diversos rumores y especulaciones”. Cuando se le pidió más información el martes, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, volvió a remitir a los periodistas al organismo de vigilancia sanitaria y señaló que este “continúa con su trabajo”. Sin embargo, el organismo ha divulgado información limitada.
La administración de Trump está teniendo dificultades para obtener respuestas claras sobre la muerte de Shipilova y ha intensificado formalmente su solicitud de información a Moscú, tras varios días de evasivas por parte de las autoridades rusas.
Previamente, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, instó el martes a Rusia a compartir más información sobre las circunstancias de la muerte de la investigadora.
“Creo que le corresponde a Rusia, obviamente, compartir más información con el mundo”, afirmó. “Quizás sea algo más grande de lo que pensábamos. No lo sabemos, pero creo que sería imprudente en este momento, dada la limitada información que aún tenemos, especular”.
La Organización Mundial de la Salud afirmó que estaba en contacto con las autoridades sanitarias rusas para “verificar el suceso, sus circunstancias, las pruebas de laboratorio en curso y sus resultados”.
“Según la información extraoficial disponible, el riesgo para la salud pública de la población general parece ser bajo”, indicó.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo el martes que las autoridades sanitarias rusas informaron que no se había registrado ningún caso de peste recientemente en la región de Irkutsk, en respuesta a la solicitud de verificación de la OMS.
Tedros indicó que, según la información proporcionada a la OMS, se realizó una investigación epidemiológica y los contactos fueron identificados, sometidos a pruebas y puestos bajo observación médica. Las autoridades sanitarias rusas no detectaron patógenos de alto riesgo entre ellos, agregó.
Tedros agregó que la OMS busca aclaraciones de las autoridades rusas sobre “informes de prensa sobre un segundo empleado con neumonía de causa indeterminada”, aunque no especificó a qué informes se refería.
Algunos medios occidentales han informado sobre un segundo caso relacionado con el episodio, citando informes de medios rusos no especificados. CNN no tiene conocimiento de esos informes y ni los medios locales ni las autoridades locales han confirmado una segunda infección.
El Kremlin dijo el miércoles que Rusia había informado a la OMS sobre la muerte de la investigadora especializada en peste “de acuerdo con la práctica establecida”.
A pesar de estas garantías, varios países de la región han declarado que están vigilando la situación y han puesto en marcha medidas de protección.
Kazajstán, Kirguistán, Uzbekistán y Tayikistán han implementado controles de cuarentena en los cruces fronterizos estatales. Uzbekistán afirmó que ha “aumentado la preparación” de las autoridades para hacer frente a enfermedades altamente contagiosas.
Sin embargo, no parece haber medidas fronterizas adicionales en China, que tiene un historial de controles de enfermedades infecciosas con Rusia. Ningún vuelo entre Irkutsk y China ha sido cancelado en los últimos días, según datos de Flightradar24 revisados por CNN.
CNN consultó a la Administración General de Aduanas de China y al Ministerio de Relaciones Exteriores sobre si Beijing planea establecer medidas fronterizas. China celebra actualmente un feriado nacional.
Según su sitio web, el Instituto Antipeste emplea a unos 95 investigadores y es una importante instalación de salud pública responsable de vigilar y prevenir brotes de infecciones bacterianas y virales de alto riesgo en Siberia y el Lejano Oriente ruso.
El instituto fue creado en 1934 para combatir la peste y continúa estudiando la enfermedad porque la Yersinia pestis, la bacteria que causa la peste, todavía circula de forma natural entre la fauna silvestre de algunas partes de Siberia y regiones vecinas.
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Con información de Tim Lister, Hira Humayun e Isaac Yee, de CNN